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Sábados 10:00 a.m. en directo desde el oratorio de la Corporación Santa María de la Paz y con transmisión por 1560 am

El Secreto de Fátima fue dado a los tres videntes Lucía, Francisco y Jacinta el 13 de julio de 1917. Éste contiene tres partes: la primera parte es la visión del Infierno; la segunda parte es la profecía de la propagación de los errores de Rusia; y la tercera parte se refiere a la apostasía en la Iglesia.

El Niño Jesús se aparece a Lucía

Fue el 10 de diciembre de 1925, mientras Lucía estaba en su celda en el convento de las Doroteas en Pontevedra, que el Niño Jesús – de unos doce años de edad – se le apareció de pie en una nube. Y a Su lado, a la izquierda, estaba la Santísima Virgen.

Lucía se arrodilló y Nuestra Señora le puso la mano en hombro. Ahora bien, esta aparición es muy conmovedora por un número de razones, como ustedes verán.

La Santísima Virgen estaba sosteniendo Su Inmaculado Corazón en su mano derecha, y el Corazón estaba rodeado de espinas.

Jesús habló en primer lugar y dijo, “Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre”. Recordar que Él dice de tu Santísima Madre.

En otras partes Él se refiere a la Santísima Virgen como “Mi Madre”, pero aquí Él dice “tu Santísima Madre”.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas.”

Luego la Santísima Virgen, siempre con Su mano izquierda en el hombro de Lucía, dijo: “Mira, hija mía, mi Corazón, cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes.”

“Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer Sábado se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen la tercera parte del Rosario y me hagan 15 minutos de compañía, meditando en los 15 misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas.

Nuestra Señora, aunque Ella es feliz en el Cielo, es ofendida hoy por estos pecados de los hombres negando Su Inmaculada Concepción, negando Su Perpetua Virginidad, negando Su Maternidad Divina, procurando quitar de los corazones de los niños la devoción hacia Ella, y atacando a la Santísima Virgen en Sus sagradas estatuas e imágenes.

Y así, hoy, haciendo actos de Reparación en los Primeros Sábados, particularmente, es que Su Corazón es consolado.

Las condiciones de los Cinco Primeros Sábados

¿Cuáles son las condiciones para la promesa de los Cinco Primeros Sábados?

Se pueden hacer actos de Reparación en cualquier día de la semana, o en cualquier semana del año, pero la promesa que hace Nuestra Señora – que vendrá a la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación – es para aquellos que cumplen las seis condiciones específicamente mencionadas por Nuestra Señora.

La primera condición es que sea en los primeros sábados de cinco meses consecutivos. Así, si ustedes no la hicieron antes, hoy sería un buen día para comenzarla, hoy es el primer sábado de octubre. Así, para satisfacer esta primera condición, ustedes deberían hacer el acto de Reparación en el primer sábado de octubre, el primer sábado de noviembre, el primer sábado de diciembre, el primer sábado de enero y el primer sábado de febrero. Entonces, la primera condición es que los Cinco Primeros Sábados sean en meses consecutivos.

Para este pedido, Nuestro Señor y Nuestra Señora están siguiendo lo que la Iglesia ya había encomendado antes. Por ejemplo, San Pío X estableció la devoción de los doce primeros sábados de mes. Todos los fieles que en el primer sábado o en el primer domingo de doce meses consecutivos dedicaran algún tiempo a la oración vocal o mental en honor de la Virgen Inmaculada, o de Su Inmaculada Concepción, ganan cada uno de estos días una indulgencia plenaria, bajo la condición que se confiesen, reciban la Santa Comunión, y recen oraciones por las intenciones del Soberano Pontífice.

La devoción de los Primeros Sábados pedida por Nuestra Señora es muy parecida a ésta, excepto que es sólo durante cinco primeros sábados, y que también debe hacerse Confesión, Comunión y agregar el rezo del Rosario y una meditación durante 15 minutos sobre los 15 misterios del Rosario, haciendo estas cuatro cosas con la intención de hacer reparación al Inmaculado Corazón de María.

También estaba la devoción de los Quince Sábados. Durante largo tiempo los miembros de varias cofradías del Rosario tenían la costumbre de dedicar quince sábados consecutivos a la Reina del Santísimo Rosario. Eso es quince sábados seguidos, no los primeros sábados de mes, en tanto que San Pío X promovió los Doce Primeros Sábados, lo cual es los primeros sábados de doce meses consecutivos.

A Nuestro Señor mismo le gustaría que hiciéramos los Primeros Sábados – no tanto por la promesa, sino por el propósito de hacer reparación al Inmaculado Corazón de María. Ciertamente Él estaría aún contento que lo hiciéramos aun si fuera sólo para obtener la promesa.

La segunda condición es que vayamos a la Confesión. No se nos pide que la Confesión sea hecha en los Primeros Sábados mismos. Como dijo Nuestro Señor a Lucía, puede ser hecha ocho días antes u ocho días después, o aún más lejos – si es imposible confesarse antes. Lo más importante, es que vayamos a la Comunión en Estado de Gracia, por supuesto.

La tercera condición, por supuesto, es la Comunión de Reparación en los Primeros Sábados. Aquí Lucía hizo esta pregunta, “¿que hacen aquellos que no pueden ir en Sábado porque no hay Misa o no hay sacerdote para darles la Comunión en el Primer Sábado?”

Nuestro Señor le dijo que si alguien no puede hacer la Comunión de Reparación en los Primeros Sábados, si ellos piden y reciben permiso de su confesor, eso sería suficiente para permitirles hacerla en su lugar el domingo inmediato al Primer Sábado.

La cuarta condiciones rezar Cinco Decenas del Rosario. Todas las veces que Nuestra Señora vino a Fátima, pidió, por supuesto, el Rosario. Sería extraño que Ella no pidiera eso, porque es Su oración favorita. Lucía nos dijo que, “No hay problema, por más difícil que sea, sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros; o a la vida de nuestras familias sean familias del mundo o Comunidades Religiosas; o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario”. Por eso Nuestra Señora pidió el rezo de cinco decenas del Rosario, para ser ofrecidas en reparación el Primer Sábado.

Tenemos la Confesión, la Comunión, el rezo del Rosario, y la quinta condición de los Primeros Sábados es la meditación de 15 minutos sobre los quince misterios del Rosario. Nuestra Señora especifica 15 misterios. Hay muchos Rosarios – sé que hay Franciscanos que tienen el Rosario de los Siete Alegrías de Nuestra Señora; están también los Servitas de Nuestra Señora, quienes tienen un Rosario de los siete dolores de Nuestra Señora; y hay otros Rosarios también – pero el Rosario al que Ella se está refiriendo aquí es el de los quince misterios del Rosario de Santo Domingo.

Además de rezar el Rosario – y deberíamos tratar de meditar mientras estamos rezando las cinco decenas del Rosario – Ella quiere que pasemos quince minutos más meditando en los quince misterios del Rosario. Eso es, que podamos meditar sobre todos los quince misterios en cada Primer Sábado, o que podamos meditar sobre uno o dos, o solo uno, pero es importante completar todos los quince misterios antes de terminar los Cinco Primeros Sábados.

La sexta condición es hacer todas estas cosas: Confesión, Comunión, rezo de cinco decenas del Rosario, y quince minutos de meditación sobre los quince misterios del Rosario, con la intención de hacer reparación al Inmaculado Corazón. Ese es el propósito por el que deberíamos ofrecer estas devociones en los Primeros Sábados, para ganar la promesa de Nuestra Señora.

El Padre Gonçalves, confesor de la Hermana Lucía, preguntó (unos cinco años más tarde), “¿Por qué cinco sábados y no nueve, o siete, en honor de los siete dolores de Nuestra Señora?” Ella escribe: “Cuando estaba en la capilla con Nuestro Señor en la noche del 29 al 30 de este mes de mayo de 1930, y hablándole de las dos preguntas, 4 y 5, me sentí de repente poseída más íntimamente por Su Divina Presencia, y, si no me engaño, me reveló lo siguiente: “Hija mía, el motivo es sencillo. Cinco son las clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María: 1. Las blasfemias contra la Inmaculada Concepción. 2. Las blasfemias contra Su Virginidad Perpetua; 3. Las blasfemias contra la Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo reconocerla como la Madre de los hombres; 4. Las blasfemias de aquellos que públicamente buscan sembrar en el corazón de los niños la indiferencia, el desprecio y hasta el odio para con esta Inmaculada Madre; y 5. Las ultrajes dirigidos a Ella en Sus sagradas imágenes.

“He aquí, hija Mía, por qué el Inmaculado Corazón de María se movió Mi misericordia a pedir esta pequeña reparación.
Participe de la amorosa devoción al Corazón Inmaculado de María, como reparación a las ofensas que continuamente se hacen en contra de la Madre de Dios,

Todos los sábados a las 10 a.m. en directo desde el oratorio de la Corporación Santa María de la Paz y con transmisión por 1560 AM Santa María de la Paz.