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¿Gustavo Gutiérrez, santo súbito, en vida? PDF Imprimir E-mail
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Tomás de la Torre Lendinez
Jueves, 25 de Julio de 2013 11:16

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Tomás de la Torre Lendínez

 

“El Papa Francisco, está en la residencia donde se aloja en Río, comparte la mesa con obispos, cardenales y laicos. La conversación ha sido animada. En los postres, un padre de familia le dice:

 

-Santidad, ¿por qué no se queda a vivir en América y traslada la sede central de la Iglesia aquí?

 

El Papa con sorna le responde:

 

-Y con Roma, ¿qué hago?

 

Otro laico, más valiente, señala:

 

-Fácil, Santidad, hacerla un museo de antiguedades.

 

El Papa se levanta de la mesa. Todos hacen lo mismo, rezan dando gracias. El Papa se retira a la capilla ante el Sagrario, le dice al Señor:

 

-Ayúdame, por favor, a cumplir mi misión petrina fielmente.

 

En el silencio, el Papa Francisco oye:

 

-No huyas de Roma, como Pedro, cuando le dije: Quo vadis?.”

 

Es una simple anécdota. Pero al Papa Francisco le piden, ahora, hasta la beatificación de Gustavo Gutiérrez en vida. Algo totalmente novedoso.

 

Veamos cómo lo hace un peruano de nombre Jesús Roberto Ospina Salinas.

 

Escribe un artículo titulado:

Gustavo Gutiérrez y el concepto evangélico de la amistad.

El laudatorio trabajo lo inicia así:

“El Padre Gustavo Gutiérrez, que acaba de cumplir 85 años, es quizá el mayor discípulo universal de Jesucristo en el siglo XX e inicios del XXI. Su interpretación teológica del Evangelio, de la vida, obra y mensaje de Jesús, denominada Teología de la Liberación, TL, es de por sí una obra cumbre. Su intuición e inteligencia caló profundo en el mensaje evangélico, y desveló, descubrió, lo que el egoísmo humano recubrió por cerca de dos mil años.”

Y añade más alabanza:

“Pero quienes lo conocen, saben que otra cumbre de Gutiérrez es su vida, especialmente la práctica de su amistad. Ello seguramente por su afán de ser discípulo de Jesús, y seguir sus enseñanzas, no sólo intelectualmente sino vitalmente. Por ello ha logrado un concepto radicalmente evangélico de la amistad, en íntima comunión con Jesús y fiel a su Evangelio, convirtiendo su vida en tributo de su discipulado, y por tanto en un referente de la nueva amistad entre los hombres hoy.”

Hace, despues, un recorrido sobre la amistad en los evangelios, cuya base es el Amor a Dios y a los hermanos, predicado por Jesús.

Concreta esa amistad en la creación del discipulado del Señor con los Doce Apóstoles.

Concluyendo que la amistad de Gustavo Gutiérrez es de raiz evangélica profunda. Este párrafo lo justifica:

“Gustavo sin proponérselo, es un sacerdote ejemplo de amistad y vida, por permanecer en la letra y en el espíritu del Evangelio de Jesús. Así, su amistad no habla sólo de apoyo puro y sincero, sino de compromiso con un mensaje de vida, que justamente en su implementación libera, como es la Buena Nueva traída por Jesús. No es posterior al acto, el acto mismo de aplicar el mensaje cristiano nos eleva en amistad con Dios.”

Conclusión

A lo largo de mi vida he leído loas a fundadores de institutos religiosos, a sacerdotes esforzados en su misión apostólica, a religiosas entregadas a su vocación contemplativa, a padres fieles cumplidores de la educación de sus hijos, pero nunca había leído hasta hoy una alabanza tan vivamente pedidora de la santidad en vida del creador de la Teología de la Liberación.

El refranero castellano lo dice: Vivir para ver y leer.

 

FUENTE

Recomendación

Invito a leer la novela titulada:

El hombre que nunca votó

Prologada por don Juan Manuel de Prada

http://marianojv.awardspace.com/novela.html

 

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